Ser voluntario

¿Quiere ser voluntario? Quizá ha sentido la inquietud de ayudar a los demás y busca una forma de materializar ese compromiso. El Voluntariado de San Juan de Dios puede ser una alternativa. Recibimos y fomentamos la solidaridad de personas comprometidas, que nos ofrecen su tiempo y sus conocimientos para mejorar la atención de las personas que atendemos. Se trata de una actividad organizada,  para la que recibirá formación y en la que trabajará con el apoyo de un equipo.

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SER VOLUNTARIO

Relato de Cristina Goya Gárriz. Voluntaria                                                              

Ocurrió hace mucho tiempo. Mi atención descubrió en la portada de un periódico la imagen de un enfermo cuidado por un acompañante. Titular: “Voluntariado en San Juan de Dios”. Nada más y nada menos… En ese instante supe que algún día yo estaría en ese lugar.

Pasaron años hasta que recuperé aquella sensación y un buen día, me vi camino de San Juan de Dios.

Lo recuerdo nítidamente y recuerdo también haber escuchado en aquella primera entrevista que sólo con buena voluntad no basta.

No tardé mucho en vislumbrar las dimensiones de aquella realidad desconocida. Una realidad que está forjando mi proceso personal.

Cada día de acompañamiento sigue siendo un “hermoso encuentro” con un compañero de vida. Llevo ya siete años así y no puede ser de otra forma: nos comunicamos desde el respeto, la sonrisa, una animada conversación… a veces los ojos brillan entre lágrimas y otras, nos comprendernos desde el silencio.

Sigo aprendiendo de cada paciente. Me transmiten cómo vivir con dignidad y no es fácil.  Son personas vulnerables, transitan una fase de su vida en la que están sufriendo pérdidas, demasiadas: han perdido su buena salud, tienen que abandonar su hogar porque pasan a ser dependientes; encuentro personas en situación social desfavorable, y por diferentes circunstancias, muchos sienten soledad, elegida o impuesta, pero soledad… Y si no fuera suficiente, están preparándose para la pérdida más importante: su propia existencia.

El voluntariado también me ha permitido participar en otro objetivo: sensibilizar. Es necesario hablar, hablar del final de la vida, y plantear este tema a la sociedad.

Con un riguroso protocolo, y con un programa adaptado a ellos, solemos ir a los colegios y hablamos con los alumnos. Ellos no están aislados y pueden llegar a vivir esas pérdidas y es bueno reforzar sus competencias ante estas situaciones, validando todas sus emociones, elaborando una visión global de la realidad a la que pertenecen.

Y ahí es donde no dejo de asombrarme cada día.  Sobre todo, observando su sentido común, su sensibilidad y su extraordinaria riqueza interior.

Para terminar quiero transmitir mi agradecimiento: a San Juan de Dios por seguir confiando en mí y a nuestro maravilloso equipo de voluntarios.

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